La mochila de Lola

Espacio para disfrutar de la información,
la belleza y la cultura.

Rafael Rodríguez Costa escritor prolífico, finalista en el premio Planeta, poeta y dibujante español, nacido una tarde lluviosa de 1959 en Huelva, en la popular barriada de La Navidad.

A lo largo de su vida, se dedicó a diferentes actividades y profesiones, como crucigramista, bibliotecario, profesor, viajante, recitador de poesía, corrector de imprenta, corrector de estilo, colaborador de revistas y suplementos literarios, donde publica poemas, relatos y otros escritos y palindromista.... 

Fue al colegio de Don Genaro, y a la academia San Carlos. Pasó por los Salesianos y por el Instituto Alonso Sánchez y a los 19 años cumplió su sueño de ser turista literario.

Después de una vida de bohemio y viajero literario por Alemania, Francia y Sudáfrica, regresa a Huelva y gana una oposición en la conocida como 'Casa de la Cultura', donde se ubica la Biblioteca Pública Provincial.

Allí permanece durante cinco años hasta que decide marcharse a Madrid, donde reside desde 1989, dedicándose de manera exclusiva al oficio de escribir.

Empezó a escribir su primera novela, “El mensajero del diabloy sus primeros poemas, con doce años. Con veinte años ya tenía escritos varios libros de poesía, como El lupanar o El coleccionista.

Es ganador de varios premios y finalistas en otros tantos. Fue el poeta más joven en recibir el premio otorgado por el Club de Escritores Onubenses, CEO, por Cirea, un poemario que destaca por su singularidad en 1984.

Ha publicado varios libros de poesía, casi siempre resultado de premios ganados. También ha publicado varias novelas, la mayoría en Amazon, con las que ha ganado algún premio y ha quedado finalista en otros.

Lo que más le gusta es escribir y también dibujar, algo que le ayuda mucho para recrear objetos, personajes y lugares. Según sus propias palabras: “prefiero el anonimato a tener que convencer de que me lean.”

Alejado del mundo editorial convencional, ha autoeditado varias novelas con merecido éxito.

Rafael R. Costa ha obtenido numerosos premios literarios, entre ellos: el Premio del Club Escritores Onubenses, en 1985 con el poemario ‘Cirea'; en 1989 ganó el premio José María Morón de la mancomunidad minera de Huelva con ‘El coleccionista’, obteniendo dos años más tarde, en 1991, el Pablo Neruda; en 1994 el Ciudad de Petrer – Francisco Mollà con el ‘Libro de Isabel'; en 2004, el Ciudad de Irún de novela con ‘El caracol de Byron, así como en 2005, el Premio Onuba de Novela con ‘El niño que quiso llamarse Paul Newman’.

Por otro lado, ha resultado finalista en premios como el Juan Ramón Jiménez de poesía, finalista en dos ocasiones, el Leonor de Poesía, el Planeta-Casa América, el Planeta Barcelona, el Café Gijón y el Irreverentes, entre otros.

ARafael R. Costa, ha quedado finalista con su novelaLa novelista Fingida’ en el Concurso Amazon 2015, al que se han presentado más de 1.200 novelas de 37 países, teniendo el certamen cinco finalistas.

Tambiên, ha sido también finalista en la cuarta edición del premio Irreverentes de novela con su obra El Cráneo de Balboa.

Sus obras

Novelas

El cráneo de Balboa. 2012

La novia de Txeroki.2012

Blog Story / Un relato de La Comunidad. 2012 | eBook Kindle.

Ardiente dama de Tunguska, editado por Árbol de Poe en su coleccción Torre de Gálata.

Valdemar Canaris. 2012

El niño que quiso llamarse Paul Newman.2005

El caracol de Byron. 2004 (2012)

 Serie Sarah Georginas Parker:

  1. La interpretadora de sueños. Serie Sarah Georginas Parker 01.2012

  2. Berlín melodrama. Serie Sarah Georginas Parker 02.2012

  3. El nazi elegante. Serie Sarah Georginas Parker 03. 2014

La novelista fingida. 2015

Poesía

44 sonetos y otros barcos a la deriva. 2014

Cirea” (1984)

Premios

Su primeros éxitos literarios están escritos en verso, al ganar un premio de poesía en el Instituto Alonso Sánchez.

Con 24 años se convirtió en el ganador más joven del premio otorgado por el Club de Escritores Onubenses, CEO, por Cirea , un poemario que destaca por su singularidad.

VIII Premio "José María Morón" de la Cuenca Minera (1989)

Premio "Pablo Neruda" (1991) por Poemas Atlánticos.

Premio "Ciudad de Petrer" (Alicante), 1995, en el que ya destaca a nivel nacional por una poesía intimista y onírica. 

XXXV edición de los Premios Literarios Kutxa Ciudad de Irún (2004) de novela en castellano con la obra 'El caracol de Byron'.

I Premio Novela Onuba (2005).

Sus palabras

Aspectos personales

“El Atlántico onubense es mi gran pasión, y me siento profundamente tartesio.”

No estoy en la Literatura para ganarme la vida, sino para perderla.”

Los personajes de mis novelas lo son todo para mí. Son mis historias de amor.”

“Yo nací en una marisma. Me asomaba a la puerta de mi casa y veía el río Odiel desembocando en el mar. Coger cangrejos, ir a pescar, o bañarse era algo habitual en todos los niños de mi barriada.”

“Aunque he tenido cinco hermanos viví solo. En casa de mi abuela materna, hasta que tuve 14 o 15 años. Era una casa grande para dos, con cuatro habitaciones. Una de ellas estaba prácticamente vacía, y yo la transformé, siendo muy niño, en mi laboratorio. Y en aquellas largas, transparentes tardes de verano, decidí editar el periódico del barrioLa Verdad de la Barriada Navidad”… Todo lo hacía yo, claro, desde la cabecera con letras góticas hasta las necrológicas y crucigramas. Llegué a hacer ocho o nueve, sólo un ejemplar de cada uno. Fue mi primera experiencia como escritor.”

“Tras no pocos esfuerzos conseguí aprobar una oposición para la Biblioteca Pública de Huelva, donde estuve más o menos 5 años. Era el trabajo soñado para un escritor. Pero se presentó un problema: todo resultaba demasiado fácil. Si me quedaba allí, si no me enfrentaba al riesgo de verdad, no viviría muchas de las cosas que después habrían de vivir mis personajes. Llevo 23 años en Madrid, he trabajado de cien cosas y siempre me despidieron. Hace catorce que únicamente escribo y escribo y escribo…”

“Pues no continué con la "oposición para toda la vida" por no acomodarme. Me vi con un buen trabajo, con la seguridad del funcionario, y eso no era bueno para mi carrera como escritor. Yo necesitaba riesgo, necesitaba sentir miedo, sentirme solo, inseguro, porque creí (y así fue, ha sido y es) que de esa manera la literatura me merodearía. Necesito sentirme libre, nada puede estar por encima de ese sentimiento ni de esa necesidad. La literatura por encima de todo, incluso por encima del bienestar.”

 “Soy un escritor desconocido, con escaso éxito y gran perseverancia; aunque he publicado algunos libros. Yo no soy importante para nada dentro de la Literatura española, he hecho algunas cosas después de mucho esfuerzo, me dedico en cuerpo y alma a escribir novelas y algún soneto. Valdemar Canaris me pidió salir y le hice caso, aprovechando unas merecidas vacaciones mentales inicié un blog para entretenerme y darle esa oportunidad al personaje, después han llegado los poemas, en fin... “

Tomar notas es inherente a mi forma de ser. Lo llevo haciendo toda la vida, es una virtud aliada con un vicio. Por contra, rarísima vez hice una fotografía. En cada uno de los lugares que estuve rellené cuadernos, claro que sí. Notas, dibujos, impresiones.”

Me encanta dibujar usando el café negro como tinta y los palitos higiénicos como plumín. En París viví dos semanas debajo de los puentes, con 21 años como un clochard, me sentía Arthur Rimbaud… En Alemania un par de meses, y en Sudáfrica 6 meses, trabajando en una empresa americana.”

“Poseo una innata habilidad de parecer invisible. Me lo dijeron más de una vez, pero no es cosa mía. Es el síndrome del francotirador literario. Si no produzco más noticias es que produzco otras cosas, digo yo. Bueno, cuando he sido finalista de dos premios Planeta sí que estuve bastante en el candelero.”

Se puede dejar de escribir (y fácil no es) pero no se puede dejar de ser escritor, como no se puede dejar de ser alto, enano, de tener ojos pardos o verdes, no se puede.”

La tristeza me ha traído muchas satisfacciones. Deshumanizarse es positivo: hoy día ser humano es decadente; prefiero aislarme, no consigo dejar de ser persona, pero habito en la tangente.”

“Nunca olvidaré aquellas noches, ni siquiera el contacto con mis amadas me sedujo tanto como aquellas lecturas y aquellas notas... Es obvio que no soy de formación académica, aunque llegué a ingresar en la Universidad. ¡Viva el autodidactismo!”

Yo mismo no leo novelas, entre otros motivos (no el único) es la falta de tiempo. Y te aseguro que leo bastante, pero son otras lecturas, de otro orden. Si se leen o no novelas, pues me da igual, yo voy a seguir escribiendo, independientemente de si hay lectores o no... Es como un galeote encadenado a galeras, debe ser el destino de marras...”

Sólo me interesa mi estilo, que es el que me emociona. A veces leo mis novelas (no suelo hacerlo) al cabo de los años, y, oye, me emociono como lector, no creas.”

“No soy representante ni vendedor, es más, soy el peor relaciones públicas de la Historia de la Literatura, doy fe... Soy consciente de mi incapacidad para relacionarme con los demás, yo puedo escribir, pero dar abrazos me cuesta mucho más.”

“Escribir es facilísimo. Y dibujar. Tomas un papel, un lápiz y te pones a escribir la historia de tu vida. Dibujar, también. Escribir bien, dibujar bien, ya es otra historia. Todos podemos cantar, pero cantar bien lo hacen muy pocas personas.”

“Desconozco mucho sobre la novela española contemporánea, pero es que no me interesa. Los que publican no son los buenos sino los sexuales, los famosos y los enchufados, y los buenos, como no publican, no puedo leerlos.”

“La vida es un relámpago entre dos oscuridades. Entresueño, no más. La vida, la existencia nos pone a prueba. Si tengo que elegir, sea para bien o para mal, elegiré Literatura, tal vez con la excepción de elegirla ante mi hijo.”

 “Soy un frágil muy echado "palante"... Algo introvertido, pero muy hablador, será por compensar, habría que preguntar a un psicólogo de esos.”

Estoy harto. Ya son demasiadas veces siendo finalista.”

“Tienes dos opciones: o te presentas a los concursos o no haces nada. No hay camino intermedio. Enviar tus obras a las editoriales es una pérdida de todo... Creo que ni le llegan los manuscritos, los filtros se encargan de impedirlo.”

Resulta que me dieron por muerto cuando nací, en un parto inesperado y en una casa común... Después de algunas pruebas de reanimación, cuando todo resultaba inútil, a una persona se le ocurrió dar una calada a su cigarrillo e inhalármela, al parecer eso me hizo toser, fue como el soplo de la vida, y... bueno, aquí estoy.”

Aspectos profesionales

Escribir es estar condenado a galeras. A veces creo que es un don y otras veces que es una condena. Lo llevo haciendo toda la vida. Cada cosa que veo la escribo en mi cabeza; voy en el Metro y miro discretamente a la gente tomándole notas fisionómicas, de cómo van vestidos, cómo miran, de sus manos, sus objetos, sus labios, cómo se mueven o permanecen en silencio. Después esos rasgos se convierten en los rasgos de algunos personajes. No lo puedo evitar, llámese manía, vicio o psicopatía, todo lo filtro, lo literaturizo.”

Una vez que tengo algo que contar, me agarro fuerte, no lo suelto. Empiezo por buscar un protagonista y ponerle nombre, voz y rostro, aunque aún no sepa casi nada de la historia: necesito pensar en ese protagonista como si fuera una persona real. Después realizo una estructura mental de la obra, que pronto pasó al papel en un esquema detallado: decido cómo voy a comenzar la historia y cuántas partes va a tener, qué vocabulario voy a emplear, qué lugares van a plasmarse en la novela. De inmediato voy rellenando en un cuaderno-libro de 100 hojas todos ellos.”

“Cuando estoy en plena faena, me llevo todo el tiempo disponible con el texto en las manos, mirando notas, tomando alguna más, analizando personajes, redactando, corrigiendo... siempre hay algo que hacer. Si por la tarde escribo cinco páginas, por la noche las corrijo y amplío cinco más, que a la tarde siguiente corrijo y a su vez amplio otras cinco... Calculo que dedico 24 horas al día, ni durmiendo consigo despegarme (ni quiero) de mis queridos personajes ni de la historia.Escribo todo el tiempo. Cuando estoy en una novela la máquina no se puede parar. Es una rueda engrasada.”

“Al comenzar una novela, en un porcentaje bastante alto lo tengo claro. Pero no al cien por cien. Siempre se deja algo al azar, que eso es lindo. Antes de redactar ya he rellenado un gran cuaderno con notas, guiones, proyectos de diálogos, dibujos de los personajes, mapas, épocas, las casas en las que viven, algunos de sus objetos personales, como gafas, paraguas, pistolas. Me gusta sentirlos, respirarlos, y ellos tienen que estar a la altura de la historia y la historia por supuesto a la altura de ellos. No los dejo abandonados nunca, correremos la misma suerte.”

Cuando acabo un libro estoy absolutamente agotado, así que me siento como el náufrago que acaba de divisar un islote al que aferrarse. Dejo el manuscrito un par de días dentro de la máquina, como si tuviera que fermentar en esa barrica. Sin mirarlo. Luego lo corrijo yo en pantalla, tardo poco, una semana como mucho: me lo sé de memoria.”

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Mis personajes son muy celosos y tengo una gran mansión donde habitan todos juntos, en una residencia que tengo ubicada en un remoto lugar. Se trata del Castillo Bávaro de Sanderson. Pero sí soy más cuidadoso emocionalmente con los secundarios, aquellos que muerenlos no protagonistas; esos son muy interesantes.”

 “De la experiencia al publicar en Amazon lo más difícil ha sido ¡Formatear HTML! ¡Me mata! Y, lógicamente, la promoción. Los dos o tres primeros meses no hice nada: estaba mudo y ciego. El primer mes se bajaron 7 novelas mías… Casi me suicido. Este septiembre terminaré con varios cientos. Lo más difícil es arrancar la máquina.”

“Lo más fácil, pues el cariño que me han prestado personas que no me conocen de nada, el apoyo recibido, y levitar con los comentarios de los lectores. Lo más fácil resulta poder llegar a gente que está muy lejos aunque vivan en tu calle. Amazon no me ha abierto una ventana, sino todas las puertas de un inmenso castillo.”

El consejo a un autor novel: Que se ponga la capucha de monje. Y que recuerde esto: Nulla die sine linea… Que escribir sea lo más importante de su vida. Que sea una obsesión permanente. Día y noche, hora tras hora. No hay otro. Ahora bien. No solamente vale la disciplina, la perseverancia, propiedades importantísimas. Una vez que tienes esas características natas (imaginación, facilidad para la escritura, fascinación por esta labor), entonces que escribir sea lo más importante. Ese es el único consejo porque es el único camino que conozco. Nulla die sine línea.”

“El caracol de Byron lo escribí en lo que tardó en deshacerse un sueño. Y no es totalmente una metáfora. Ya he comentado alguna vez que suelo soñar mis novelas, que los personajes y la musiquilla de esas historias surgen en estado hipnagógico, ¿o será hipnopómpico?, es decir: al empezar a soñar o al concluir; lo que intento en el proceso de escribir es cartografiar todo ese territorio intermedio, inconcluso, onírico. Pero, precisando temporalmente, alrededor de seis meses.”

“Mi formación ha sido, esencialmente, la lectura. Desde bien pequeño supe que sería escritor. A pesar de que fui mal estudiante, leía y leía vorazmente, hasta tal punto que cada cosa que hacía, veía o pensaba la literaturizaba… Todavía guardo cuadernos y apuntes de las novelas y otros libros que leía: lo hacía con una libreta al lado donde iba recogiendo aquello que me gustaba, ya fuera sobre los personajes, la manera de escribir, expresiones, truquillos, minucias… Creo que así aprendí a escribir, si es que a esto se aprende alguna vez.”

“Pienso que se puede enseñar alguna técnica, el uso correcto del léxico, saber ordenar las ideas, montar una estructura novelística correcta… Perosi no hay talentoeso no pueden inyectártelo. Si yo hubiese estudiado veinte años las técnicas de los corredores de 100 metros lisos y me hubiese preparado con todo mi ahínco… jamás habría podido competir con los que nacieron para ello.”

“No obstante, animo a todos y todas los que desean zambullirse en este océano que es la Literatura, a buscar, aprender, adquirir, observar; y, sin duda, contar con referentes como son los profesores, y nutrirse de sus experiencias, puede descubrir puertas a los alumnos donde antes sólo había una pared, incluso pudieran ayudar a abrirlas, aunque finalmente es el iniciado quien tiene que pasar bajo ese dintel.”

“Uno es todo lo que ha leído. Por mis manos y mis ojos habrán pasado miles de libros. Para más inri fui bibliotecario. Pero me quedo con la idea de que esta es una novela soñada. Mira…, cuando El caracol de Byron ganó el Premio Ciudad de Irún publicaron un comentario del presidente del jurado en el “Diario Vasco” afirmando que mi estilo le recordaba al de Joseph Conrad… Me hizo gracia porque jamás he leído a Conrad… y no por desestimarlo. Y otro crítico dijo de “La interpretadora de sueños” que le recordaba a Günter Grass… Pero me quedo con estos ingredientes esenciales: las lecturas y los sueños.”

“Antes de iniciar la redacción de una novela ya tengo un cuaderno lleno de notas. Los denomino cuadernos aunque son Libros de Actas, de esos con gruesas tapas color café y 100 o 200 hojas grandes numeradas…, pues cada novela tiene su cuaderno. Ahí van abundantes notas, perfiles y dibujos de los personajes, escenarios, guiones de capítulos… en fin todo el atrezzo de la novela… Entonces me pongo a redactar. Cuando esto ocurre la máquina está correctamente engrasada: ya no se detiene. Escribo por la tarde, corrijo por la noche y amplío lo escrito. A la tarde siguiente corrijo la ampliación de la noche y vuelvo a ampliar, por la noche corrijo lo de la tarde y… Así es.”

“Por supuesto, a medida que redacto tengo mi cuaderno de notas abierto por la página tal en una mesita aledaña. La redacción también aporta nuevas notas al cuaderno: cuando la novela avanza se convierte en una simbiosis literaria. Tengamos en cuenta que los personajes son entes vivos, que tienen sus cosas, manías, pareceres, y pueden tomar otra calle distinta a la pensada.”

Tomo apuntes de mis personajes hasta en los mínimos detalles, incluso los dibujo apasionadamente (con tinta y café), me gusta sentirlos, verlos, palparlos… sí, palparlos, porque tengo objetos, cartas selladas, rizos de cabello, cajitas de cerillas de los garitos a donde van a cenar, o una pipa todavía con follisca… cosas que son de mis personajes y sólo de ellos. Las guardo con celo.”

“Los personajes son parecidos a las personas aunque habitan en otra capa de esta cebolla que es la realidad; también tienen tensión, músculo, pulmones. Lógicamente tienen tensión melodramática, músculo narrativo, pulmones novelescos… Dicen que Charles Dickens, en su lecho de muerte, aseguraba estar rodeado por los personajes de sus novelas…”

Algunas de mis obras son vintage por el escenario, por la época, por las mimbres de sus protagonistas, por los entresijos y crepúsculos de la historia. Es una novela que pudiera haberse tejido en una costurería, o haberse desprendido de un cartel de los años 50, o sonado en un viejo disco con un bolero sin éxito. Lo vintage no tiene que ser necesariamente rancio o desusado, sino tener ese aroma especial, evocador, susurrante… Faros antiguos, flores secas, tinta sepia.”

“No cabe duda que autoeditarme, publicar en Amazon, me abrió ventanas donde no las había: puso en mis manos una pistola de dos balas y un machete recién afilado, y me mostró una jungla espesa y un montón de mirones.”

“La Literatura está plagada de francotiradores; propiedad más notable en el mundo de la autoedición. Y no siempre vence quien tiene mejor puntería, sino quien tiene el mejor kalashnikov. Vence quien más vende. Esa es la ley, porque es el único dato objetivo.”

La autopublicación tiene futuro, y es una opción muy válida. No es fácil colocar un libro en una editorial, ganar un premio más o menos importante, destacar o salir en la televisión. Autopublicar es una opción que te permitirá tirarte a la piscina sin flotador, con la salvedad de que siempre te puedes retirar, nadar hasta la orilla sin ahogarte. Nunca te hundes. Y, además, por poco que vendas te pagan religiosamente; al menos, Amazon. El punto débil es la autopromoción. Eres tú quien tiene que anunciar tu obra. Tienes que levantar escaparates y mantenerlos limpios cada día; y esto es como el mercadillo: los mejores puestos están pillados.”

No son pocos los escritores captados por reconocidas editoriales una vez que han autopublicado, cual es mi caso. Las editoriales necesitan tinta fresca, hojarasca intacta, y saben que ahí tienen un yacimiento de donde, a la rebusca, extraer alguna pepita. Conozco a una docena de escritores que les ha ocurrido. Sobre todo escritoras.”

Obtienen más éxito inmediato los buenos vendedores que los buenos escritores. Doy fe. Esto es así. Sobre todo, actuar sistemáticamente con las redes sociales, abrir una página web (yo no tengo), crear un club de fans (yo no tengo), hacer amigos por doquier (cuento pocos) y dar la vara todo lo posible. Hay auténticos especialistas del bombo y platillo, y gente que sólo silba fragmentos de melodías. Como todo en la vida… se necesita suerte, perseverancia, actitud… ganas de conseguir tu propósito, sea vender mucho, escribir muy bien o ambas cosas.”

Mis obras son mi vida. Yo no puedo arrancarme el brazo izquierdo porque sea el derecho quien escriba mis poemas. Quiero decir que no sé cuál de mis diez dedos me duele más cuando me quemo. Todas y cada una de esas novelas tienen algo mío. Sí es cierto, por ahondar, que tengo algunas cosas que son sólo para mí; que nunca serán publicadas, y les tengo el mismo cariño y respeto que a las exitosas.”

El escritor debe cuidar el lenguaje, y mucho. Y luego debe contar con otros ojos. Los propios no valen. Lo sé por experiencia. Los cirujanos no suelen operar a familiares directos. Pues igual. Uno puede corregir hasta perder las pestañas. Pero hay duendes que se escaparán mil veces mil porque son invisibles a tus ojos.”

“Durante muchos años he dedicado gran parte de mi tiempo a pensar en novelas, estructuras, tramas, historias, y por supuesto los personajes que en ellas habitan. En el caso de La interpretadora de sueños, todo ocurrió durante una noche de 2004, cuando este singular personaje vino a visitarme. Hay estados entre el sueño y la vigilia donde suceden cosas extraordinarias, precisamente es en esa atmósfera peculiar donde mejor se desenvuelven estos seres magníficos que son los personajes de novela. Tal como relato, fue ellaGeorginas, quien vino a buscarme. La tuve en la cabeza algunos días, no lograba, ni quería,  apartar de mi mente esa visión hipnogógica; al contrario: me sentí seducido, y esperaba el crepúsculo porque presentía que mi querido ente literario volvería cada vez con más intensidad. Así fue que la dibujé varias veces en mi cuaderno de notas. Y una buena tarde miré uno de aquellos dibujos y murmuré como si me oyera: Te llamas Georginas, Sarah Georginas Parker, y vives en Praga; no te preocupes: escribiré tu historia. “

“Y no tuve duda: ella era interpretadora de sueños, y por su aspecto... vivió entre 1920 y 1940, precisamente la época en que se desarrolla la novela. Después ella se adelantaba a las notas, a la documentación que yo curioseaba, en gran medida puedo decir que Sarah Georginas Parker me fue susurrando su propia historia con la misma dosis onírica que si interpretara un sueño.”

“Para aportar un secreto, revelaré el modelo físico (aunque rejuvenecida) de Georginas, se trata de Pearl Curran (1883-1937), una señora que ejercía la escritura automática, y así llegó a componer novelas y poemas bajo el nombre de Patience Worth...

Hay una cita de Lord Byron que murmuro de vez en cuando: "Nunca estamos totalmente despiertos".

“Creo que todos y cada uno de nosotros estamos unidos con otros estados de conciencia a través de un hilo de plata. Es el mismo hilo que aparece  en los viajes astrales uniendo al durmiente y a su proyección. “

“Supongo que esa conexión es más notable en chamanes, médiums, santos, así como en los artistas; sin embargo, en el caso específico de los novelistas ese hilo de plata une al escritor con su otro mundo de la misma forma en que sus personajes están unidos a él por un hilo similar: es una variante de Doppelgänger literario.”

“La literatura de profundidad, y digo con esto las novelas de largo recorrido, necesita de una perseverancia a prueba de rutina. Muchas veces uno escribe a conciencia, otras... sucede la magia... los dedos vuelan sobre el teclado, la historia fluye de manera natural, los personajes están alrededor, los presientes, los oyes respirar... es en esos momentos cuando se entra en trance... es ahí donde se producen y se manifiestan esas facultades paranormales o extrasensoriales.”

“En muchas ocasiones si los protagonistas de una historia son el alma de la novela, los secundarios son el cuerpo, las extremidades, el color narrativo. ¿Qué sería de Scarlett O'Hara sin esos secundarios dorados de "Lo que el viento se llevó"?”

Cualquier personaje que se precie debe equiparse con algunos atributos inexcusables... al igual que las personas de carne y hueso (por ejemplo el escritor) ha de contar con músculos, con tensión, con pulmones. Eso sí, como son personajes tendrán tensión melodramática, músculo narrativo, y pulmones novelescos. Se ha de tener en cuenta que ellos se desarrollan y sobreviven en otro mundo, algo más misterioso que el nuestro.” 

“Confieso que algunos de estos personajes secundarios adquieren importancia por el mero hecho de que ellos son importantes: espían cada párrafo y a los demás personajes, se mantienen permanentemente en la cabeza del escritor con una bombilla encendida, casi reclaman una novela para sí.” 

“A veces, cuando el autor efectúa un casting elige a conciencia los protagonistas, luego ha de elegir a estos secundarios, muchos de ellos con trazas de verdaderos héroes de novelas. Yo les dejo ir, sugiero que se muevan al albur, siguiendo unos cánones de la trama novelesca que algunos pretenden saltarse: casi siempre para enriquecerla. No es raro que un secundario se enamore de la heroína (por ejemploy adquiera más importancia según avanza la historia. Estos personajes casi siempre tienen un final luctuoso porque podrían acabar con el protagonista. No hay una razón objetiva, yo los dejo ir,  y ellos ocupan el lugar que le corresponde en la novela, a veces con talento, a veces a empujones.”

Hubo un tiempo que yo acudía inútilmente a las editoriales; o bien me presentaba a premios de novela. Esa etapa duró varios años. Pero también hace varios años desistí de llamar a las puertas de nadie, y casi por casualidad publiqué en Amazon. Desde esta plataforma me encontraron, dieron con mi novela y les gustó.”

La editorial ha apostado por mi Georginas. Se puede decir que ya está en las librerías. Dadas mis escasas habilidades sociales, será la novela, en gran medida, quien tenga que abrirse paso en la tupida maleza literaria.”

“El Castillo Bávaro de Sanderson, es un castillo, como su nombre indica, construido no hace tanto tiempo, en 1914... Con ornamentos alemanes, teutones, de ahí su nombre. Está enclavado en una hoya, en mitad de un bosque muy cerrado, entre montañas. Cuando uno llega lo primero que llama la atención es su belleza y su sobriedad excéntrica. Tiene un cementerio. En ese cementerio están enterrados, todos con sus lápidas, personajes que mueren en las novelas o en películas antiguas. También hay una piscina, una vieja piscina, la misma que aparece en "Sunset Boulevard" donde está ahogado boca abajo William Holden...

En la habitación donde yo residí unas jornadas, en el primer piso, estaba la mecedora y la mantilla de "La señora Muir", y objetos de otras películas...Lo que más me impresionó fue la biblioteca de ese castillo. Estaba dividida en siete salas. Y yo fui contratado para fichar y ordenar algunas estanterías. Por ejemplo, una de las salas, que estaban ubicadas en una torre, se denominaba "Biblioteca de Libros Duplicados"... Allí encontré verdaderas joyas literarias, poco conocidas... como: Doscientos años de soledad...,Las 2002 noches...,La vuelta al mundo en 160 días...Historia de los 24 apóstoles...,40.000 leguas de viaje submarino...,Cosas de estas... Asistí a un entierro de un personaje de novela, en una penumbrosa cripta, rodeado de otros seres que fueron personajes secundarios en novelas y películas... Nunca podré olvidar las sensaciones que me produjo. Sin embargo, no llegué a ver la cara del Señor Sanderon, sólo de su hombre de confianza, Olimpio Papábile y de su secretaria Silvia... Bueno, ya he hablado un poco de "El Castillo Bávaro de Sanderson"...”

El proceso para escribir La interpretadora de sueños fue rápido. En realidad todas mis novelas lo son. Desde que Sarah Georginas Parker apareció difusa pero insistente en mi cabeza hasta que la novela se concluyó tardaría más o menos ocho meses. Durante dos meses estuve soñando con ella y siendo interferido oníricamente por Georginas. Otro mes pensé la trama, la estructura, la historia que quería contar. En redactarla empleé alrededor de seis meses. Trabajando día y noche sin parar, sólo para comer y dormir, el resto del tiempo era curiosear documentación y escribir, y escribir, y escribir...”

Nulla die sine línea. Nulla die sine línea... es una máxima de los escritores latinos, romanos, como Cicerón, Catulo, Tácito, esta gente, que viene a decir: Que no pase ningún día sin escribir al menos una línea.”

“La genealogía de esta novela es singular. Dio vueltas por ahí desde hace unos años, aunque la versión definitiva es la que ahora edita Espasa. No fue la primera novela que publiqué en Amazon, sino Valdemar Canaris. Publiqué Valdemar Canaris porque durante un par de años mantuve un blog donde ponía retazos y dibujos de este personaje, y la gente quiso leer la novela completa. Luego publiqué a Georginas (protagonista de La interpretadora de sueños) porque ella me lo pidió.”

Estaba un poco cansado del mundo editorial, premios literarios y todo eso. Y un buen día, casi por casualidad hallé Amazon y me lancé. Ni siquiera tenía FB o Twiter, la colgué y punto. Primero Valdemar, luego otras y finalmente La interpretadora. El primer año se descargaron unas 5.000 copias. Como digo antes... fue la propia Georginas quien me solicitó que la sacara del dorado cajón.”

“Gracias a las redes sociales se han podido mostrar mis novelas. Es el único escaparate que tenemos, pero es muy grande y luminoso, ahí están los resultados. Otro método es haber hecho un par de book trailers, de dos novelas, que tienen su gracia y sus visitantes. Eso ayuda un poquito a mostrar el libro. Otra cosa no he hecho, porque esencialmente soy mal vendedor.”

Llegué a Amazon casi por casualidad. Buscaba qué hacer con mis novelas y de pronto hallé esta oportunidad de oro. Utilizo la técnica que me marca la casa, pasito a pasito. Me da trabajo, soy muy mal usuario informático: convertir los archivos a HTML es una tortura porque luego pierden el formato. Con la técnica de ensayo-error, al número mil lo saco más o menos.”

Entré en Facebook como dos meses después de tener mis novelas en Amazon. Tampoco lo conocía. Una vez en FB otros autores me instaron a entrar en Twitter...”

No me considero un Maestro, ese es un apelativo que me han endosado y que mucha gente me lo aplica. En fin, lo llevo con mi sosegada humildad, la verdad. Sólo hay un consejo que poca gente podrá seguir. Siento ser tan expeditivo.”

Todavía no ha llegado el éxito satisfactorio, estoy cerca del Top Ten, incluso he logrado meter las narices; cuando me afiance en esas posiciones sí hablaré de éxito. Amazon no abre una ventana al escritor, abre todas las ventanas de un castillo.”

“Al cabo de los días, meses y años, cuando uno percibe que tiene que escribir para seguir viviendo, cuando se encuentra absolutamente solo delante del papel en blanco, cuando algunas veces parece que te rodean los personajes de tu novela y te dan escalofríos, te das cuenta, sin posibilidad de error, de que eres escritor. Para bien o para mal; pero escritor sin remedio. Los estudios de la vida, la errabunda, la cultura más ancha que alta, las lecturas misceláneas, la observación por hábito, la introspección cotidiana, el insomnio, el café... esas son algunas de las asignaturas y herramientas de la carrera de escritor.”

Aspectos sociales

“En cuanto a la mediocridad, pues es inevitable. También ocurre con las editoriales al uso. Me he percatado que novelas débiles narrativamente hablando venden mucho, debido a los temas que tocan. Uno de esos temas es escribir sobre mujeres de media edad, separadas o solas, que se forman un mundo propio. Muchas escritoras, por ejemplo, acuden a ese tema y tienen su público. No siempre se busca la calidad literaria, el tema es a veces el que tiene la voz cantante.”

“He ganado dos premios de novela y ambas obras están publicadas, pero no por editoriales conocidas, así que la distribución y el caso que se les hizo fue muy deficiente. Una de las novelas se agotó, “El caracol de Byron”, que fue Premio Irún de Novela 2004, y la otra, “El niño que quiso llamarse Paul Newman”, anda por ahí perdida, esta fue Premio Onuba de Novela 2005.”

La pintura de los siglos XV, XVI, XVII no fue desplazada por la pintura moderna, nada de eso, ni siquiera ha sido superada, a mi entender, salvo en escasas ocasiones. A veces pienso que yo escribo (que ya es quererse) como pintaban Velázquez o Caravaggio, pero hoy se lleva Picasso, Barceló y Lucien Freud, no hay nada que hacer, rien à fair...!”

“Actualmente, para ser escritor de éxito, escribir muy bien no es sino secundario, sino terciario. Lo importante es ser conocido, ser hijo de alguien, haber enseñado el trasero en TV, haber salido de la cárcel, estafado a muchos, matado a alguien, si únicamente eres escritor-escritor no eres nadie, escribir bien no es lo importante.”

Turista literario es aquel turista que viaja a los lugares donde sabe que va a encontrar la fascinación que busca, o simplemente a cualquier lugar que viaje es capaz de extraer la literatura que allí, muchas veces inadvertida por los lugareños. Siempre llevo mi cuaderno encima, por supuesto, como otros llevan las cámaras fotográficas. Tomo notas incansablemente, sobre el aire, los olores, la gente, o la podredumbre del lugar, los pájaros, las impresiones, ese es el fin del viaje, no otro.”

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